Federación Aragonesa de Ciclismo

La aventura argelina de Paúles y Bergua

Javier Paúles y Miguel Bergua, dos de los elites aragoneses que militan en el Telco-Reyno de Navarra, vivieron la pasada semana una apasionante experiencia con su participación en el Grand Prix International d' Argel, vuelta por etapas que, tras cuatro años de ausencia, volvía al calendario ciclista para disputar su decimotercera edición. El resultado deportivo no pudo ser mejor para los representantes aragoneses ya que, adcemás del triunfo individual de su compañero Paul Kneppers y la victoria en la clasificación por equipos, Paúles y Bergua terminaron en cuarta y quinta posición, respectivamente, en la general final de la carrera. Hablamos con el primero de ellos para conocer de primera mano eso que no aparece en los papeles. Así es una carrera ciclista en Argelia.

"La verdad es que íbamos allí sin  mucha idea de lo que íbamos a encontrarnos porque el viaje se organizó a última hora -comienza explicando Paúles-. La invitación llegó a través de un corredor argelino que tenemos en el equipo y todo fue muy rápido. Al llegar a Argel, lo primero que nos llamó la atención fue la seguridad. Nos llevaron escoltados con motocicletas desde el aeropuerto hasta el hotel y eso se repetía siempre. Para llegar a las salidas, la policia cortaba el tráfico en la autopista para que los equipos llegaran a la salida sin ningún problema. Te hacían sentir importante".

En cuanto al nivel deportivo, Paúles es claro: "Había dos niveles. Treinta corredores que andabna bastante bien y el resto, cuyo nivel era bastante más bajo que al que estamos acostumbrados. Había un equipo francés, el Chambery, la selección de Omán... y los argelinos tenían un equipo continental que era el dominador allí: el GSP Alger. Andaban bastante, pero tenían una forma de correr muy individualista y por eso nos hicieron menos daño que el nos podían haber hecho si nos hubieran atacado más en equipo. ¿Los recorridos? el primer día, cuando salimos a entrenar, nos asustamos bastante porque había unos agujeros tremendos en el asfalto y nos avisaron de que tuviéramos cuidado, pero luego fue mucho menos. Las carreteras estaban bastante bien y los recorridos también. Al ser casi toda la carrera por zonas costeras, la montaña que había no era muy pronunciada. El terreno era ondulado, pero no duro".

La atención que se deparó a a la carrera en tierras africanas también llamó la atención a los dos aragoneses: "Había bastantes medios informativos y los pueblos se volcaban con la prueba cuando pasaba por allí. Para ellos era un acontecimiento y se notaba. Los críos no paraban de pedirnos cosas. Hicimos bastante relación con los corredores de allí porque todos los equipos estábamos en el mismo hotel. Nos llamó mucho la atención lo mucho que conocían la cultura española. No hacía falta que les contáramos mucho porque lo sabían casi todo. Las televisión española llega allí y, por ejemplo, veías partidos de la Liga a todas horas. Sabían mucho más de nosotros, que nosotros de los argelinos".

Cuando le pedimos un aspecto que le llamara la atención sobre el resto, el ciclista oscense no lo duda: "Los vehículos. No sé que pasaba allí, pero en la Vuelta todo eran coches nuevos. A cada equipo nos dieron un Volkswagen Passat a estrenar. Supongo que sería por Skoda, patrocinador de la carerra, pero llamaba la atención, sobre todo viendo el material que llevaban algunos equipos de allí, con bicicletas que ya no vemos en España- ¿Si repetiríamos la aventura? Por supuesto. Deportivamente nos ha ido genial y como experiencia, ha sido muy buena. Nos han tratado muy bien y volveríamos allí muy a gusto".

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